Feria de la Chinita

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miércoles, 24 de mayo de 2023

La Fiesta de las Turas

 La Fiesta de las Turas.


La Fiesta de las Turas es una representación colectiva de ascendencia indígena, esencialmente ritual, que aún siguen ejecutando los descendientes de los Ayamánes, principalmente en el noroccidente Venezolano. En el Cerro de Moroturo, Municipio Urdaneta, Estado Lara, y en San Pedro de Maparí, Estado Falcón. La Fiesta Ritual de las Turas es la representación colectiva que ha cohesionado y conformado la identidad colectiva de los descendientes de los Ayamán (Los Tureros).

Se trata de un baile mágico-religioso cuya finalidad de este baile y ritual es agradecer a la naturaleza por los beneficios recibidos por la abundante cosecha obtenida.

La fiesta es organizada por una cofradía cuyas máximas autoridades son el Capataz y la Reina. Los músicos tocan y danzan en círculo, rodeando un altar que contiene una cruz enmarcada por una estructura cubierta de palmas, de hojas de caña y plátanos, al pie de la cual se colocan velas encendidas. Tanto el marco como la base del altar llevan como ofrenda mazorcas de maíz, verduras, tubérculos y diversos frutos. Su baile consta de 2 palos, tendrán que danzar de manera similar a la de San Antonio de Padua, pero en este caso tienen que correr y saltar.

En las turas los danzantes se ubican en extensas cadenas, donde participan hombres y mujeres, pero sin un orden preestablecido de alternancia de sexos. El baile se inicia con los capataces, que con una maraca en la mano, salen danzando de un extremo a otro de las largas filas inmóviles de participantes. Inclinan las maracas y realizan diversos gestos como de invocación, moviéndose los danzantes de las largas filas al son de las flautas. Los danzantes siempre conservan un riguroso ritmo que marcan con pisadas fuertes sobre el suelo.

La danza se clasifica como colectiva de ronda debido a que los bailarines forman un semicírculo, van entrelazando sus brazos a los demás, uno por detrás de los hombros del otro y, a veces, colocan la mano en la cintura del siguiente danzarín. Intervienen hombres y mujeres, luego giran en la misma dirección o en la dirección contraria.

En esta celebración diversos toques instrumentales se dejan escuchar con dos Turas (mujer y hombre), cachos y maracas. Algunos músicos ejecutan en pareja las Turas, dos flautas (mujer y hombre) que dan su nombre a la fiesta. Otros participantes danzan mientras tocan una maraca y soplan los Cachos, unos silbatos hechos con cráneos de venado. También danzan hombres y mujeres agarrados por la cintura, imitando voces de diversos animales. Al finalizar la etapa bailable, se da inicio a la ceremonia religiosa donde los danzantes se dirigen a un árbol de gran tamaño de nombre Copey, al que consideran como un portal para los santos espíritus y derraman grandes tinajas de chicha, pues es un árbol que atrae nieblas y lluvias, el objetivo de esto es rogar que no escaseen los inviernos y así tener grandes cosechas.

Pedro Manuel Arcaya comenta que "El Baile de Tura es una festividad que aún celebran en los más apartados vecindarios de los municipios Federación y Urdaneta realizado por los descendientes de los Jirajaras y Ayamánes de esas localidades y debió ser su origen de carácter religioso". Francisco Tamayo y Luís Arturo Domínguez y Oramas cuenta haber presenciado la danza en Moroturo, en 1917. Para ellos la palabra Tura sería de origen Ayamán y de origen Jirajara el vocablo Estercuye.

Existen dos tipos de baile de Tura: La Tura Pequeña y la Tura Grande.

En la Tura Pequeña , puede participar toda persona y su celebración dura dos días. Siempre y cuando se respete el reglamento oral, cuyo objeto es conservar los recuerdos familiares tan gratos al corazón y practicar las inocentes y viriles costumbres Ayamánes. Este reglamento oral puntualiza que esta prohibido el uso de bebidas alcohólicas, armas de cualquier clase que puedan herir o causar contusión, así como actos deshonestos que puedan causar escándalo. La Tura Pequeña se celebra regularmente en los meses de abril o mayo cuando el maíz esta tierno, es decir, que los granos ya desarrollados aún están tiernos.

La Tura Grande se celebra dependiendo de la época de las cosechas, casi siempre en agosto o septiembre y se elige con aprobación de todos los vecinos y con anticipación un mayordomo. El sitio donde se realiza esta celebración de la Tura Grande se le da el titulo de Patio Grande, en la época en que el maíz está “jecho”, es decir, en que los granos ya desarrollados están listos para el consumo. Quien la baila una vez tiene que seguir bailándola (hasta por un mínimo de siete años seguidos). Su celebración se asocia a la fecundidad de la tierra y a la lucha contra los duendes, representado por la imaginación popular por hombres de baja estatura, habitantes de los ojos de agua o encantos y portadores de males para la siembra.

La música de las turas tiene poca influencia foránea, quizás es “la más pura” expresión ritual indígena que se conserva en Venezuela. Es una celebración de origen indígena, hecho en honor a la naturaleza y a la fecundidad en la época de las cosechas y de la caza, dependiendo del tiempo o el sitio donde se haga. Es conocido que los Ayamánes de Moroturo en el Municipio Urdaneta del Estado Lara la tradición esta esencialmente dirigida a la adoración de la naturaleza y el culto a la Agricultura, y en los Jirajaras de Mapararí en el Estado Falcón que también esta consustanciada con la naturaleza, la tradición es mas hacia el culto de la cacería.

3 comentarios:

  1. Se puede notar lo diversa que es nuestra cultura, sin despreciar a nadie y más bien, darle la relevancia que merecen nuestras raíces originales. Excelente artículo.

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  2. Me gusta la manera tan fuera de lo habitual de cultura y tradición

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